El disidente, periodista y escritor búlgaro Gueorgui Márkov fue atacado con un proyectil oculto en un paraguas el 7 de septiembre de 1978, mientras esperaba un autobús en el puente de Waterloo, en Londres. Márkov, de 49 años, sintió un pinchazo en el muslo y murió después de que los médicos diagnosticaran inicialmente una septicemia, según el reportaje de Panorama difundido por BBC Mundo y publicado también por El Deber.
En los días posteriores a su muerte, la unidad antiterrorista británica encontró en el muslo de Márkov un pequeño objeto metálico. El periodista Michael Cockerell relató que los expertos de Scotland Yard observaron, bajo el microscopio, que el proyectil tenía cuatro orificios diminutos que, según los peritos, habrían contenido una dosis de veneno. Los toxicólogos del centro de investigación Porton Down consideraron que la causa de la muerte fue la ricina.
El caso tuvo un antecedente similar en París. El 28 de agosto de 1978, el exiliado búlgaro Vladimir Kostov sintió un dolor agudo en la espalda al salir del metro y tuvo fiebre alta durante tres días, según el reportaje. Tras conocer la muerte de Márkov, se hizo una radiografía y encontraron un pequeño objeto metálico. Un cirujano lo extrajo en una clínica parisina, bajo supervisión policial, y el objeto fue enviado a Inglaterra para analizarlo.
Los expertos de Scotland Yard concluyeron que el proyectil de Kostov era idéntico al hallado en Márkov: ambos tenían el mismo peso, orificios en los mismos lugares y estaban hechos de una aleación de platino e iridio. El reportaje también indicó que los toxicólogos de Porton Down detectaron anticuerpos contra la ricina en tejidos de Márkov. En el programa Panorama de 1979, la viuda y el hermano de Márkov contaron que un hombre anónimo les había advertido meses antes que sería envenenado. Dos antiguos funcionarios de servicios de seguridad atribuyeron el asesinato a los más altos niveles de los gobiernos de Bulgaria y la Unión Soviética; esa afirmación fue presentada como su acusación.




